Por qué nos desintegramos / Despierta, dominicano, coge cabeza (1)
- revistalaprensa55
- hace 23 horas
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Por Vanessa L Maldonado (La Leona)
Somos de un país rico en todo, pero más que rico, es un país con una diversidad de personas y personajes. Mi país, al igual que su bandera, viene llena de color y así somos: negros, blancos, mestizos.
Somos personas empáticas, somos de donde si te hace falta azúcar, le tocas la puerta al vecino y, más que azúcar, te dan café. Un país donde el dolor ajeno también es de todos. Y siendo un país que lo tiene todo, aun así, tenemos que partir.
Sí, salimos de él por problemas sistemáticos, por cosas que pasan los años y no terminan de arreglarse, pero siempre con la esperanza de que algún... algún día poder regresar. Mientras nos embarcamos en este viaje llenos de sueños, algo va cambiando dentro de ti... tú no lo sientes, no lo notas, pero se acerca un hito...
Comencemos con que, al llegar a Estados Unidos, sin saberlo te inscribiste en la verdadera universidad. Sí, como lo leen, aquí comienzas a aprender a conocer a la gente, sus intenciones, y a entender qué se esconde en cada sonrisa. Si llegaste adonde un familiar, es cuestión de meses para que tengas que buscar tu rumbo: la renta está alta, tienes que ayudar.
Los bills no se pagan solos, la comida no da, aquí tienes que trabajar, comienzas a heder. La familia cambia, ya solo son conocidos. Solo se reúnen durante fechas festivas, funerales, y aun viviendo en la misma ciudad, pasan meses y no se ven.
Eventualmente, cuando puedes desarrollarte como persona, entre los golpes de la vida y tu graduación universitaria, te tornas frío ante los demás. Tanto trabajo, frío y hasta hambre te hacen pensar... por qué diablos dejé mi país. El sueño ya no sigue tan intacto, porque ahora hay que trabajar para sobrevivir.
Muy pocos son los que ayudan a un recién llegado, y los que no te ayudan te desean suerte, porque para ellos es más fácil deseártela que ayudarte, para que pases por el mismo proceso que ellos pasaron. Es algo como: "Tienes que pasar por lo tuyo como yo también pasé por lo mío". O sea, como a mí nadie me ayudó, haz tú tu diligencia. Y ahí comienza la desintegración de nuestra dominicanidad extranjera.

La división entre nosotros, de cierta manera, es igual que la de nuestro país. Existe la élite: esos son los dueños de la ciudad, solo se conocen entre ellos. Uno solo sabe de ellos por los apellidos. Esos se viven matando por quién va a comprar la próxima inversión. Existen las élites wannabe...
Estos viven de la apariencia y de una gana inmensa de pertenecer. Siempre están en la primera fila para tomarse fotos, para que los vean y decir... Estos son los más peligrosos, suelen pisotear y usar al de abajo para pertenecer a los de arriba.
La autora es comunicadora en la ciudad de Lawrence, Estados Unidos.





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