Evaluación de la competencia oral en inglés como lengua extranjera
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Por Imelda Díaz, M. A.
La Prensa
Al igual que el uso de una lengua de manera oral se considera difícil cuando se trata de una lengua extranjera, evaluar la competencia oral de los estudiantes también resulta ser un proceso complejo, más aún si se trata de evaluarla como un constructo global. Por esta razón, se plantean nueve componentes o elementos a tomar en cuenta para evaluar la competencia oral de los alumnos. De estos nueve, el elemento más relevante que se aplica en el sistema educativo público es la determinación de criterios de evaluación. En este se hace necesaria la pregunta: “¿cuáles son los indicios de calidad que debemos considerar para poder afirmar que se tiene adquirida la competencia oral?”. Por ser tan compleja la determinación de los criterios, se sugiere que se establezca la diferencia entre la comprensión y la expresión oral. Se cree que la comprensión oral es más fácil de evaluar, ya que se pueden aplicar los criterios habituales de evaluación de la comprensión escrita. “La emisión se realiza de forma oral, y habrá que considerar elementos sociolingüísticos y contextuales” (González-Such, Jornet y Bakieva, 2013: 7). También, se sugiere que el proceso de evaluación replique, lo más posible, la realidad y que se apliquen criterios de viabilidad, fiabilidad y validez, así como también criterios de calificación.
También, en el marco común europeo de referencia para las lenguas (MCER) se establece la evaluación global y la evaluación analítica. La evaluación global es en la que se lleva a cabo una valoración sintética realizada en conjunto mientras que la evaluación analítica es en la que se analizan distintos aspectos separadamente. Estos dos tipos de evaluaciones se utilizan dependiendo de nuestro propósito. “La ventaja que tienen las categorías separadas de un enfoque analítico es que animan al examinador a observar detenidamente; proporcionan, además, un metalenguaje (lenguaje cuyo propósito es describir otro lenguaje) para la retroalimentación que se da a los alumnos” (p.191).
Según algunos testimonios en el MCER, se sugiere que cualquiera que sea la evaluación no debe utilizar las catorce categorías de las escalas ilustrativas que plantea el MCER. Se alerta que más de cuatro o cinco categorías pueden causar una sobrecarga cognitiva. Estas categorías son: estrategias de turnos de palabras, estrategias de colaboración, estrategias de petición de aclaración, fluidez, flexibilidad, coherencia, desarrollo temático, precisión, competencia sociolingüística, alcance general, riqueza de vocabulario, corrección gramatical, control del vocabulario y control fonológico.
En resumen, para lograr buenos resultados se deben tomar en cuenta las decisiones de cómo evaluar, los elementos y categorías a utilizar y sobre todo tener los argumentos bien claros y precisos de nuestras elecciones. También, es de suma importancia no olvidar que la evaluación de la competencia oral depende de la cantidad de estudiantes, la circunstancia, y el tiempo que se tenga disponible.

