El peligro de las falsas amistades
- revistalaprensa55
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Un cuento breve sobre una situación repetitiva
POR RAFAEL SANTOS

Dice el afamado guionista y escritor estadounidense, George Raymond Richard Martin, conocido por sus seguidores como GRRM, que a “Los únicos lobos a los que debemos temerles son aquellos que llevan piel humana puesta”.
Introducimos nuestra reflexión del día de hoy con la pasada frase, motivado por una de esas desagradables experiencias que en el trayecto de mis 57 años me ha tocado vivir y palpar muy de cerca: el de las falsas amistades.
Lo que narraré en las siguientes líneas es a lo mejor parte de todo ese entramado de miserias humanas que muchos de nuestros lectores, amigos y contactos también han vivido.
Recientemente visité un@s amig@s en una de las dependencias del Estados, en donde tengo muy buenas relaciones con su personal, sobre todo con el Departamento de Prensa, que es a fin de cuenta mi mundo dentro del rudo laberinto de océano laboral.
Allí, luego de los saludos protocolares y de preguntarme de cómo estaban tanto mi salud como mi familia, hubo la pregunta que para los capitaleños es habitual, “Cuéntame Rafael, cómo está Salcedo”; Salcedo está bien gracias a Dios, argumentando ahí mismo que como conglomerado no escapábamos a los temas de las generalidades nacionales.
Acto seguido, le pregunté sobre las perspectivas publicitarias de la entidad, en donde le señalé a tres personas a las cuales busco que se le beneficie por considerarlos mis amigos.
Sin embargo, cuando mi interlocutor (a) escuchó el tercer nombre al que refería como mi amigo, su ojos se abrieron de manera inusual. Al ver dicha reacción comencé a sospechar que también y como en una ocasión (que yo sepa), el cáncer de su veneno había llegado surcando los más de 100 kilómetros que nos separan de la urbe capitalina, solo que tal y como en aquella ocasión, esa persona dejó en la siqui de aquellos y al igual que ahora, un mal sabor que al final de cuenta obligan a que se le vomite y le consideren como un malagradecido, lo que me hace recordar una frase cuyo autor no recuerdo, y que al igual que yo considera a ese tipo de persona como verdadera “serpiente humana, pero vestida de mansa oveja”.
---Y fulano es amigo tuyo?”---inquirió.
--- Claro que si --- le contesté sin titubeos --- él es una muy bella persona con cualidades excepcionales muy digna de llamarse mi amigo--- recalqué y ahí su asombro mayor.
----Cuídate Rafael, cuídate, con amigos así tú no necesitas enemigos-----me insistió, a lo que a seguida vino la obligada pregunta.
----Y por qué me dice eso?
----Por nada, solo te digo que te cuide----hubo un silencio de muy breves segundos y por iniciativa no recuerdo bien si mía o de esa otra persona, preferimos no continuar profundizando más sobre el tema, pues a fin de cuenta lo consideré parte de la miseria interna que muchos arrastramos y que de manera espectacular algunos usan para venderse como hermano……
Eso me dio pena, aun así le recalque a la persona con la que tal y como en el pasado ahora trataba de quitarme la venda, y proseguí a darle mis consabidas recomendaciones para que al igual que otros también pueda salir beneficiados con el propósito inicial, pues a fin de cuenta, todo damos lo que tenemos en nuestro interior.









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