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CUIDA TU VIDA ESPIRITUAL

  • revistalaprensa55
  • 8 abr
  • 2 Min. de lectura

POR ANTONIO JIMENEZ

Pastor Evangélico              

El Apóstol Pablo escribió a la Iglesia de los Corintios, diciéndole, “que tenemos un tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”. Esta vasija de barro representa al ser humano, así como el barro, somos frágiles, vulnerables, con muchas limitaciones.

Pero, así como somos Dios, Dios ha puesto dentro de nosotros un alma eterna, que necesita ser cuidada. Aunque este cuerpo fácilmente puede quebrarse, el alma no se quiebra, es el lugar donde están los sentimientos y la voluntad del ser humano.

Por descuidar el alma, la sociedad se ha convertido en un cao. Cada día el mal crece más. Por dondequiera que usted se mueve encuentra un hombre armado protegiendo los bienes de alguien. Cuan bueno sería que, así como protegemos las cosas materiales también cuidáramos las buenas acciones, principalmente las que enriquecen nuestra vida espiritual.

Si así fuera los vigilantes privados no tendrían funciones, ya que nadie osaría robar, ni despojar a ninguna otra persona de su pertenencia. Mientras el mundo se empeña en proteger y guardar sus bienes, el que ha tenido la dicha de conocer y servirle a Dios, debe permanecer cuidando su vida espiritual.

De la misma forma que existen ladrones materiales, también lo hay espirituales (viene a robarte la paz, el amor, la alegría, la a fe y la confianza en Dios, etc.) En cierta ocasión Jesús hablando de su regreso a la tierra dijo: “Es como el hombre que, yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase” (Marco 13:34). 

Las palabras de Cristo no pretenden dar información sobre el final de los tiempos, sino dar a sus discípulos una actitud de responsabilidad en cuanto a la vigilancia y cuidado de lo que Él ha puesto en nuestro interior.

La actitud de permanecer velando, no consiste en evadir las realidades de este mundo, sino, en una espera laboriosa, comprometida, realista y solidaria.

Debemos de estar consciente de que Jesús llamó sal de la tierra a todos aquellos que le servían. Hoy más que nunca se hace necesario cuidar nuestra vida espiritual, en señal de gratitud a Dios. Siendo nosotros barro, guardamos en nuestro interior, un Tesoro. ¿Sabe cuál ese tesoro?

Dios te bendiga en el amor de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

 

 

 

 

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