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Visión global Los aplausos… y las críticas que recibe el sistema partidario

  • revistalaprensa55
  • hace 2 días
  • 4 min de lectura

Algunos sondeos indican que ciudadanos perciben a políticos como tendentes a beneficiarse del poder.

Gracias al rumbo de estabilidad que por decenios ha seguido, República Dominicana es vista por foros internacionales como “modelo de estabilidad institucional y consolidación democrática” que exhibe alternancia y madurez en medio de procesos políticos desafiados por cambios de rumbo en el continente… y todo sería para celebrar si el ciclo anual de la Semana Mayor no se caracterizara tan contundentemente por púlpitos que lanzan denuncias sociales y cuestionamientos directos a la clase política y a los gobernantes que generan. En casi medio siglo, ninguna gestión de poder ha salido indemne de los Viernes Santo.

Sin embargo, a la adhesión de los liderazgos partidarios a la reciprocidad del respeto entre competidores en un marco de recias pero objetivas críticas a las gestiones de Estado se debe mucho que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD coloque al país como uno de los casos de profundización democrática más relevante de América Latina. El reputado centro de indagaciones democráticas de Suecia, el Instituto V-Dem, describe a República Dominicana como parte de un reducido grupo de países que han logrado blindar y robustecer sus instituciones en medio de una tendencia autocrática mundial.

Suele recordarse que la transición democrática tras el ajusticiamiento del dictador Rafael Trujillo Molina fue impulsada por líderes políticos clave –en su mayoría antecesores de los hoy vigentes- que transformaron un régimen totalitario en un sistema de libertades ciudadanas con aportes que se centraron en la institucionalización del voto, la apertura ideológica, la libertad de expresión y el control del poder civil sobre el militar.

A pesar de esas bondades iniciales del regreso a los derechos democráticos persiste el desafío de recuperar la confianza ciudadana pérdida en el partidarismo lo que reduce presencias en las urnas haciendo que la actividad política enfrenta retos estructurales. Un curso peligroso por imágenes desfavorables y frustraciones que son asociadas a lo que está pasando en otros países cercanos: emerge el recurso del “voto castigo” y de fatiga democrática que arrastra a las multitudes hacia candidatos de ideas radicales rompiendo, con alto riesgo, esquemas del funcionamiento partidario histórico y convencional hasta con ruidos pinochetistas.

UNAS OPINIONES

La forma en que ciudadanos tienden a alejarse de los partidos tradicionales ha sido configurada mediante la recolección de posiciones por encuestadoras como Gallup que estableció recientemente que en una proporción de 23.5% los consultados dijeron no simpatizar por “ninguno” cuando se les pidió adelantar sus simpatías, unos descreídos a los que se sumó el 28% de dominicanos que respondieron declarándose independientes en señal de desconfianza en la clase política. Un gran total de desafectos de 51.5%. Esto despues que en la consulta electoral de mayo 2024 la abstención se colocó en 45.63, siguiendo una tendencia de descenso que parece que le va a quitar a los partidos la aceptación de la mitad de la demografía dominicana con derecho al voto.

El estudio de opinión aplicado semanas atrás por el grupo de comunicación ACD Media que encabeza el periodista Danny Alcántara recogió de sus encuestados reflexiones que testimoniaron un marcado cansancio social y político con los partidos tradicionales puestos en sus miras. Más de un 40% de los sondeados manifestó como sus mayores preocupaciones el costo de la vida, y el azote de la delincuencia… y cierto grado de incertidumbre sobre el rumbo del país en sentido general.

La entidad Diálogo Interamericano, destacado centro que observa el desarrollo de la democracia en la región, ha expresado preocupación sobre el fenómeno reciente de los niveles de abstención en los torneos electorales dominicanos, coincidiendo en que su marca ya llega al 45% de ciudadanos con derecho al voto. Considera que un resultado negativo como ese plantea la necesidad de reenganchar a los ciudadanos con los partidos políticos tradicionales.

La acredita organización que monitorea el curso de la política en todo el continente opinó al respecto de que a pesar de que República Dominicana tiene el logro de ser una de las economías de más rápido crecimiento en el hemisferio enfrenta el reto político de traducir esa estabilidad en reformas fiscales rotundas y en mejoras directas contra la desigualdad social como una responsabilidad directa de los liderazgos políticos. Sin embargo, no llegó a decir concretamente si el desafío de reformas estructurales en que se visualiza al Estado dominicano tiene que ver con el “cansancio” que pone a habitantes del país a alejarse de las organizaciones partidarias.

CLIENTELISMO

Sobre la forma en que es dirigido el activismo partidario en República Dominicana ha descargado críticas severas la organización Transparencia Internacional que considera notable los males estructurales aquí reinantes que se manifiestan en clientelismo, impunidad y falta de integridad en los procesos electorales. Alude, probablemente al arrollador predominio de las ofertas electorales que casi sin excepción apelaron en los últimos comicios generales a la descarada compra de votos en los entornos de las mesas de sufragios.

Su denuncia es subrayada con la afirmación, basada en su propia observación directa de las elecciones, de que el 46% de los ciudadanos dominicanos tuvo al menos contactos con mercaderes de adhesiones a candidatos variopintos, Para llegar a más de dos millones de sufragantes (50% del registro electoral) los partidos debieron haber recorrido a un verdadero ejércitos de maleantes que como tales, expresan muy mala calidad moral de quienes los mandaban a envilecer el partidarismo.

Transparencia Internacional, que con su índice de percepción de la corrupción influye sustancialmente en las decisiones que toman inversionistas a nivel continental, afirmó en uno de sus últimos informes que de cientos de casos de corrupción que involucraban directa o indirectamente a figuras del partidarismo dominicano, solo uno había llegado a condena a la fecha de su monitoreo. La organización está convencida de que el aparato estatal dominicano sufre un arraigado clientelismo y que la impunidad es aquí una cultura.

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