top of page
WhatsApp Image 2023-06-12 at 6.50.21 AM.jpeg

Política/ Los partidos deben evitar cavar sus propias tumbas

  • revistalaprensa55
  • hace 14 minutos
  • 3 min de lectura

Desde hace tiempo he venido advirtiendo sobre la necesidad de que los políticos y los partidos le dediquen más tiempo al análisis de sus propias existencias y conformación.

Desde hace tiempo he venido advirtiendo sobre la necesidad de que los políticos y los partidos le dediquen más tiempo al análisis de sus propias existencias y conformación. Igualmente, a la importancia de poner en práctica acciones y metodologías tendentes a lograr diferenciación entre unos y otros. Fundamentando esos criterios en que, independientemente de la desaparición de las ideologías, pueden y deben establecerse esquemas de diferenciación, tanto en lo que representa la organización como de quienes a través de ellos pretenden ganarse la voluntad de las mayorías para gobernar.

Muchos analistas están resaltando opiniones sobre la percepción de desconfianza en los partidos, expresadas en los últimos tiempos por las mayorías de las encuestas que se publican. Situación que debe llamar a la atención, no solo de los partidos, sino de los que entienden que los partidos son el canal más idóneo para robustecer la democracia.

Pero eso reitero, una vez más, que resulta preocupante que una parte tan importante de la sociedad exprese desconfianza o poca fe en las organizaciones que sirven de canal o vía para encauzar aspiraciones al Congreso, Ayuntamientos y Gobierno, porque debilita la democracia.

He insistido en que las organizaciones políticas tienen que poner obstáculos para evitar los saltos de un partido a otro como si nada. Y como ya no se puede hablar de contenidos ideológicos entre unos y otros, que por lo menos las barreras se realicen en función de propuestas y conductas, públicas y privadas. Pero lamentablemente se ha impuesto la política de barrer hacia dentro. No importa a quién.

Constituye otro error, que se podría sentir a corto plazo, creer que solo hay dos caminos o dos opciones. El que gobierna y el opositor. Que el que no esté en el gobierno, cabe en cualquiera de las organizaciones opositoras. Y que cualquiera que se canse de ser opositor puede entrar al gobierno sin tener que presentar credenciales. Como si la etiqueta de opositor fuera válida para estar en cualquier partido o gobierno.

Si no hay diferenciación clara y evidente entre los planteamientos y conductas de los partidos, como ocurre en cualquier otra actividad humana, los propios políticos, sin darse cuenta, empujan a la población a entender que todos son iguales. La misma cosa. Pero, además, como casi no existen diferencias fundamentales en los aspectos programáticos e incluso conductuales, cuando llevan a cabo acciones conjuntas, igual envían mensajes que confunden.

Pretender actuar como un solo cuerpo, sea que se encuentren en la oposición o en el gobierno, aunque para algunos pueda ser considerado positivo, indudablemente los puede arrastrar a consecuencias como las que se muestran en las encuestas. Pues el resultado es que mucha gente entiende que todos son iguales o se parecen. Aunque no sea así. Pero esa percepción popular se podría convertir en la fosa donde puedan ir cayendo uno tras otro. Fosas que ellos mismos están cavando.

En realidad, no todos son iguales, porque entiendo que la diferenciación existe; sin embargo, lo que vale es lo que perciben las mayorías. Por eso, a pesar de que a algunos teóricos no les gusta que lo exprese, sigo insistiendo en la diferenciación. Más ahora cuando mucha gente comienza a percibirlos iguales o parecidos. Y eso, reitero, debilita la democracia.

Comentarios


bottom of page