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Pensando en voz alta: Dicrim, desnaturalización y temor

  • revistalaprensa55
  • hace 1 hora
  • 2 Min. de lectura
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Por Francisco Miguel Herrera

En la mañana del 25 de noviembre encendí el televisor y observé un operativo policial llevado a cabo por el DICRIM. Entonces me pregunté: ¿qué es realmente el DICRIM? La respuesta oficial es clara: la Dirección Central de Investigación Criminal es un órgano sustantivo y operativo de la Policía Nacional, creado para dirigir procesos de investigación mediante métodos científicos, siempre bajo la dirección del Ministerio Público. Su misión es recolectar evidencias, identificar responsables y garantizar que los expedientes judiciales se correspondan con pruebas sólidas y dentro del debido proceso.

Sin embargo, la percepción ciudadana dista mucho de esa definición institucional. Según la Oficina Nacional de Estadística, el 66.5% de los dominicanos considera la delincuencia como el principal problema del país, mientras que la inseguridad ocupa el cuarto lugar con un 23.3%. A pesar de informes oficiales que señalan una reducción de robos en un 38% entre 2022 y 2023, el 64.5% de los ciudadanos afirma que evita salir de sus hogares por temor a la delincuencia y al crimen. En este contexto, el accionar del DICRIM no se percibe como un mecanismo de investigación científica, sino como un órgano represivo, extorsivo y abusivo.

La desnaturalización de este mecanismo es evidente: en vez de generar confianza, genera temor. Personas físicas y jurídicas sienten inseguridad cuando llegan sus agentes. Esto contradice la esencia de su creación, que es coordinar con instituciones como el Ministerio Público, el Ministerio de la Mujer, Medio Ambiente, Relaciones Exteriores y organizaciones sociales para fortalecer la paz en los sectores donde opera.

El DICRIM debe retomar su naturaleza original. Entre sus funciones está preservar y procesar la escena del crimen con rigor científico, garantizar servicios eficientes ajustados al interés público y analizar el comportamiento delictivo de los propios agentes policiales. Además, debe gestionar recursos para incentivar a quienes provean información valiosa y mantener una coordinación constante con sus subdirecciones para elevar el nivel técnico y científico de sus investigadores.

Hoy la sociedad reclama un cambio. La Dirección General de la Policía Nacional tiene la responsabilidad de reorientar el DICRIM hacia su misión fundacional. No podemos permitir que un órgano concebido para investigar y esclarecer delitos se convierta en sinónimo de miedo y represión.

Hago un llamado a las instituciones, a la ciudadanía y a la propia Policía Nacional: exijamos para que el DICRIM sea para lo que fue creado, un instrumento de justicia y seguridad, no de temor. 

 

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