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Miércoles Santo: la traición silenciosa que selló el destino de Jesús

  • revistalaprensa55
  • hace 12 minutos
  • 2 Min. de lectura

Por Lázaro Medina Familia

Lo de Jesús fue una traición silenciosa, sin escándalo público, pero profundamente marcada por la ruptura de confianza. Son acuerdos ocultos y decisiones tomadas en silencio.

Santo Domingo. – Uno de los hechos más determinantes de la última semana de la vida de Jesús es la traición de uno de sus discípulos cercanos, quien lo entregó a las autoridades.

Ese hecho marcó el destino del Mesías, quien, sabiendo lo que debía pasar con su vida, siempre se mantuvo firme.

Ese hecho representó el momento de quiebre interno para Jesús. Saber que uno de los suyos lo traicionaría debió ser un golpe profundo.

Ya no había confrontaciones abiertas y sus detractores no buscaban desacreditarlo, como en días anteriores; todo se encaminaba a eliminarlo.

Las autoridades preparaban acciones más concretas, pero no encontraban la forma de capturarlo.

Pero nadie pensó que alguien de su propio núcleo sería quien facilitaría las cosas al poder político y religioso en su contra.

La traición de Judas Iscariote (cf. Mateo 26, 14-16)

El Evangelio de Mateo narra que uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue donde los principales sacerdotes en busca de una negociación.

Fue una traición silenciosa, sin escándalo público, pero profundamente marcada por la ruptura de confianza.

Fue una traición silenciosa, sin escándalo público, pero profundamente marcada por la ruptura de confianza.

Les dijo: “¿Qué están dispuestos a darme para que yo les entregue a Jesús?”.

Como se ve en esa escena, Judas ya estaba decidido a traicionarlo; era algo que aparentemente había analizado y procedió a ejecutar.

Las escrituras indican que le pesaron 30 monedas de plata (30 siclos: 432 gramos).

Desde entonces, Judas buscaba una oportunidad para entregarlo.

Postura firme de Jesús

Jesús tenía conocimiento de lo que iba a ocurrir en su contra y de lo que Judas iba a hacer, pues, según la fe cristiana, conocía lo que estaba por suceder. Sin embargo, no huye ni se esconde: se mantiene firme en su misión.

El accionar de Judas confirma que, casi siempre, las traiciones más duras no vienen de enemigos externos, sino de círculos cercanos.

Traición de Judas a Jesús

Fue una traición silenciosa, sin escándalo público, pero profundamente marcada por la ruptura de confianza. Son acuerdos ocultos y decisiones tomadas en silencio.

Los intereses personales se ponen por encima de principios, sin importar los efectos que tengan sobre otros.

Inicio del desenlace final

Este hecho marcó el inicio del desenlace final de la vida de Jesús. No fue un estallido, fue un acuerdo silencioso con el fin de acabar con él.

Aquella negociación, que parecía algo pequeño, terminó cambiando el curso de la historia, pero no el plan de Dios.

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