Laboratorios para la maldad o los monstruos de múltiples cabezas al servicio del descrédito
- revistalaprensa55
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Deben continuar endureciéndose las consecuencias penales. Salcedo, Villa Tapia y Tenares son ejemplos palpables de esta fea práctica.

POR RAFAEL SANTOS
Desde hace un buen tiempo lo venimos advirtiendo. Los están usando políticos, empresarios, comunicadores y todo tipo de tipejos y tipejas que, sin rubor alguno, diseñan, maquinan y, con sus putrefactas acciones, echan a correr las espinosas ruedas del descrédito.
A través de incontables laboratorios para producir maldades, elementos sin ningún tipo de pudor y desconociendo en su totalidad la palabra ética, han tomado como vehículo los medios de comunicación —mayormente las redes sociales— para verter todo tipo de veneno a través de estrategias elaboradas al calor del resentimiento y el odio.
Esos laboratorios para la maldad son regenteados por mentes perversas. En ocasiones, por rostros con apariencias angelicales y tonos de voz un tanto sublimes o débiles, los cuales, para mostrar simpatía ante los demás, adquieren una tonalidad que hasta da cierta lástima debido al bien elaborado papel histriónico que presentan para hacerse las víctimas.
Esas han sido las diversas líneas que han venido tomando ciertos actores sociales, quienes, desde la clandestinidad en algunas ocasiones, maquinan calumnias para buscar destruir imágenes o reputaciones. Sus principales blancos de ataque son políticos, empresarios, comunicadores y gente del llamado «medio».
Esos laboratorios, repetimos, operan en muchos lugares del país, básicamente en la ciudad de Santo Domingo y en algunas del interior, incluyendo mi provincia, Hermanas Mirabal. En esta última demarcación tienen importantes puntos de operaciones entre Villa Tapia y Tenares, sin obviar a Salcedo, por citar un ejemplo palpable.
Tienen como cabecillas a entes resentidos y con una enorme carga de frustraciones que, al no poder ser canalizadas bajo los estamentos de la ética y los buenos razonamientos, terminan pariendo ideas macabras para destruir a quienes consideran sus contrarios.
Esos laboratorios son regenteados por grupúsculos que, con sus pensamientos al servicio de las más bajas pasiones, piensan, diseñan, elaboran y, en la gran mayoría de las ocasiones, ponen en marcha siniestras elucubraciones que más adelante engendran todo tipo de diabluras con el supremo objetivo de hacer daño y destruir.
Pero gracias a Dios, ya en nuestro país se ha estado trabajando sobre este tenor.
En los últimos tiempos, personas que han pretendido destruir reputaciones se han encontrado de frente con la terrible muralla de la legalidad, la cual, dicho sea de paso, ha comenzado a surtir su razón de ser.
Es por ello que, recientemente, el comunicador Rafael Antonio Guerrero Méndez fue condenado a un año de prisión y al pago de RD$15 millones como indemnización, luego de que la Cuarta Sala de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional lo encontrara culpable de difamación e injuria contra el expresidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), Rolando Rosado Mateo.
Esto es algo que también podría continuar ocurriéndoles a todos aquellos que han tomado los medios para difamar y tratar de dañar reputaciones a través de esos laboratorios, donde solo conviven quienes, anquilosados por sus turbios manejos, al final no tienen más opción que tragarse su propio veneno.
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