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Centro Cultural Liriano Un santuario cultural entre árboles y piedras milenarias

  • revistalaprensa55
  • hace 1 día
  • 3 Min. de lectura

Este museo surgió con la intención de unir el arte, naturaleza y memoria histórica en una experiencia íntegra para todo el que por allí pase. Opción para esta Semana Santa.

Por Lisbel Sánchez Peña

Tomado del periódico HOY 1/42026

La Vega. Hay lugares que no solo se visitan: se viven. Y precisamente el Centro Cultural Liriano (CCL) pertenece a esa categoría no tan común de esos espacios que te inspiran a reconectar con lo esencial, desconectarse de la prisa, respirar distinto y detenerse a escuchar el cantar de los pajaritos mientras se admira el paisaje.

Si buscas algo distinto en este asueto y alejarte del movimiento típico de ‘las carreteras llenas’ y la rapidez, hay sitios que invitan a hacer exactamente lo contrario: detenerse, y a pasarla en familia porque en el CCL no hay multitudes ni ruido excesivo, sino una experiencia de respirar aire puro, de apreciar la naturaleza, compartir de forma segura, propicio en esta Semana Santa hasta para conectar con el Creador.

Esta casa cultural que alberga 500 ejemplares de bonsáis y 1,000 suisekis, cuidadosamente seleccionados y preservados, es el sueño familiar cumplido de los esposos Julia y Víctor Liriano, creado para ofrecer un entorno educativo y al mismo tiempo de recreación para una conexión con la naturaleza, la cultura y el arte.

Al cruzar la entrada, el visitante se encuentra con la armonía de jardines de bonsáis delicadamente cuidados, en el que sus colecciones se constituyen en las protagonistas, la mayor muestra de este árbol en miniatura existente en Latinoamérica y, por igual, la colección de suiseki de diferentes partes del mundo, que son piedras naturales de valor estético y el arte japonés, y que cabe resaltar, hasta el momento solo se está compitiendo con Asia por la cantidad de rocas y minerales con que cuenta.

Con una expresión de amor y orgullo por lo que posee, su director, Víctor Liriano manifestó que más que un proyecto, el Centro Cultural Liriano representa una visión construida con dedicación y el deseo de dejar un legado cultural y educativo para las futuras generaciones.

“Aquí se vive la paz, se respira cultura y se despierta la curiosidad por el cuidado del medio ambiente; es un destino ideal para familias, estudiantes, amantes del arte y la naturaleza, así como para toda persona que desee salir de la rutina y vivir una experiencia diferente, auténtica y significativa”, destacó Liriano.

El embajador de Japón, Hayakawa Osamu, su esposa, Hisako Hayakawa, Julia Castillo de Liriano y Víctor Liriano, director del Centro Cultural Liriano.

Esta valiosa colección posiciona al centro como uno de los espacios más representativos dedicados a estas expresiones artísticas en la República Dominicana, el Caribe y Latinoamérica, destacándose por la riqueza, variedad y singularidad de sus piezas.

Otras atracciones para disfrutar y comprar son un huerto, vivero, granjas con aves, un área de alimentación y descanso. Pero lo más llamativo es un museo con piezas culturales e históricas como catanas, espadas, bayonetas, monedas y rosarios antiguos de distintas religiones y minerales como ámbar, cuarzo, cristal de coral, larimar, madera, plata y oro, siendo esta muestra la más grande del país.

Liriano es un hombre que aprecia profundamente todas sus colecciones, valorando, por ejemplo, cada bonsái por su historia, su proceso y el significado que representa.

Al preguntársele si tenía alguno preferido nos respondió: siento una especial admiración por aquellos ejemplares que han sido rescatados y transformados, ya que simbolizan una segunda oportunidad de vida.

Esa visión conecta profundamente con la filosofía del Centro Cultural Liriano, donde se honra la paciencia, la dedicación, la transformación y la belleza que nace del cuidado y el tiempo.

Actividades

El pasado fin de semana se celebró la tercera edición del Bonsái y Suiseki Fest que contó con el respaldo de la Embajada del Japón en la República Dominicana y el periódico Hoy.

Durante dos días los visitantes participaron en diversas actividades como talleres de daiza para suiseki, conversatorios y charlas sobre becas del gobierno japonés, también apreciaron demostraciones de Iaido a cargo de la Federación Dominicana de Kendo e Iaido, clases de origami e idioma japonés, entre otras cosas.

El museo está ubicado en la Autopista Duarte, en el kilómetro 7 ½, La Vega, y sus puertas están abiertas los sábados y domingos de 9:00 de la mañana a 6:00 de la tarde, con un valor de 500 pesos por persona.

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