Abinader y Garrigó, piezas fundamentales para el futuro inmediato del PRM (1 de 3)
Wellington, Carolina y David, las tres principales caras del presidencialismo oficial.

POR RAFAEL SANTOS
El Presidente Luis Abinader y el joven dirigente político, Juan de Jesús Garrigó Mejía, quien nació el 27 de diciembre de 1994 tienen por delante tres delicadas tareas: 1.- La unificación total de todo el liderazgo del gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM), 2.- La conformación de una estructura externa que garantice la atracción de aquellos que por una razón u otras no han sido tomados en cuenta para formar parte de la presente administración, y 3.- Lograr mantenerse en el poder más allá del 2028.
En estos tres elementos, entendemos desde este pedacito del país, llamado Salcedo, podríamos decir que está concentrado todo el accionar de cara al fortalecimiento de dicha organización, pero, sobre todo, la puesta en marcha de otras estrategias, sobre todo mediática, que alejen un poco más aquellas nefastas actuaciones de algunos de los actores de principalías, del espectro oficialista.
1.- La unificación total de todo el liderazgo del gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM)
Creo que en ocasiones lograr este objetivo primario dentro de un partido nacido desde el seno mismo de las confrontaciones del pasado, es algo que, aunque no es imposible, por momento se le podría tornar difícil, sobre todo por aquello de que se ha vendido que hay ciertas figuras que ancladas por el favoritismo de ciertos sectores, pero además con un muy buen proceso mediático, mantienen la figura del precandidato Miguel David Morales Collado, nacido en Santo Domingo el 29 de septiembre de 1975, cuyos padres David Collado y Oneyda Morales, (esta última oriunda de uno de los fértiles campos del municipio de Tenares, en la provincia Hermanas Mirabal), en un considerable primer lugar en la preferencia electoral del país.
Ahora bien, eso es lo que se vende y lo que a fuerza de una muy buena estrategia nos han vendido como bueno y valido, por lo que habría que ver, si esos números dentro de las bases de la organización son reales o ficticios cuando dicha entidad se enfrente el terrible dilema de llevar sus bases a hacer largas filas para la escogencia de quien los representará en la boleta presidencial en el 2028, algo que se podría constituir además, es una importante “prueba de fuego”, que de salir airoso el oficialismo es algo que lo vendería con la suficiente madurez como para continuar dirigiendo los destinos del país.
Con relación, a dicho tema, están los precandidatos Carolina Mejía, la que también y como es lógico, se vende como la hija legitima de las bases de la organización, la que además de poseer carisma propio se podría decir que es heredera de algunos de los triunfos y fracasos de la administración de su padre, el llamado “Guapo de Gurabo” Hipólito Mejía, quien por demás, tiene una gruesa parte del pastel, el cual y en caso de no salir su hija por la puerta grande, podría sin hacer el más mínimo esfuerzo, echarle una pasta del jabón al sancocho.
En el otro extremo y sin hacer alarde de fortaleza ni mostrar números muchas veces hechos a la medida de sus pagadores, está el joven dirigente, Wellington Amín Arnaud Bisonó, el cual nació el 22 de diciembre de 1975, siendo el segundo hijo de los exdiputados, los esposos Winston Arnaud Guzmán (fallecido) y Guadalupe Bisonó Tavares.
En Wellington, a quien se le considera “uno de los cachorros políticos” con más inteligencia política-emocional, se observa al sereno estratega que ha sabido y sin suficiente padrinazgo político, llevar hasta su redil, a importantes figuras que hoy forman parte de su estructura, y con la que, en caso de no ser escogido por las bases, con este joven de descendencia mocana, “habrá que negociar”, para que el oficialista PRM pueda salir en el 28 por la puerta grande.
Continuará





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