¡A pesar de la confianza! Preocupación porque el motor del crecimiento no se comporta como antes
- revistalaprensa55
- hace 4 días
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Una inversión pública a agosto del 2025 se perfilaba para todo el año con una ejecución presupuestaria de RD$1,663.5 millones o entre el 1.39% o el 1.57 del PBI
Nelson Marrero
Banco Central
A fin de cuentas el crecimiento de la economía dominicana no sería tal sin el aporte ascendente del sector privado en producción de bienes y servicios calculado en un 85% del PBI ya que la función esencial de Estado es generar las condiciones institucionales e infraestructurales que faciliten la multiplicación de la riqueza nacional. Cuando los gobiernos hacen lo contrario poniendo más énfasis en el gasto corriente para acrecentar su popularidad con desprecio a las prioridades de fines reproductivos, el camino de los proyectos de poder queda bien asfaltado pero para ir a parar al fracaso.
Pasando de un índice promedio del Producto Bruto Interno del 5% a lo largo de un decenio, Rep. Dom. cayó en el 2025 al 2.1% y en su rol de “motor del crecimiento” que se le supone, al Estado le sobrevino –en parte por su propia falta de diligencias- una caída de las recaudaciones del ITBIS y del Impuesto sobre la Renta pobremente aplicados por desprecio a la urgencia de encaminar el país hacia una reforma fiscal y estructural que aumente los haberes del Gobierno empeñado desafiantemente en endeudarse con poco sentido de los límites. Agréguese el impacto externo de unos golpes de aranceles proteccionistas alterando los intercambios comerciales a nivel mundial.
Una inversión pública a agosto del 2025 se perfilaba para todo el año con una ejecución presupuestaria de RD$1,663.5 millones o entre el 1.39% o el 1.57 del PBI, lo que algunos respetables teóricos de la macroeconomía consideraban insuficiente para apuntalar el usual protagonismo de la inversión privada y el desarrollo sostenible y garantizar que se cumpla una proyección proveniente de organismos multilaterales de que en este 2026 habría una recuperación del crecimiento de 4%. El pronóstico del Banco Central es de que el aumento sería en el rango de 3.5% al 4.5%.
DOS VISIONES
Llamó recientemente la atención de la Comisión Económica para la América Latina, la Cepal de la ONU, que el pasado 2025 la economía de República Dominicana creciera apenas un 2.9% porque aunque se ajustaba a sus proyecciones para el período, resultaba “anémico” en comparación con niveles de años anteriores y del potencial histórico de un 5%. La entidad ya había ajustado sus cálculos en función de un entorno internacional complejo y una pérdida del dinamismo dominicano que se evidenció con un rebote posterior a la pandemia.
Y el país –en su apreciación- no era la excepción por lo ocurrido en el 2025 ni en lo que podía esperarse para este 2026 para toda la región situada en una baja capacidad para crecer saliéndose de promedios de apenas 2.4% en el lapso anterior y 2.3% para este año en marcha con presagios de que por 12 meses, el PBI per cápita y el bienestar social serían afectados. Se registraba pérdida de fuerza en el consumo privado interno y un debilitamiento de la demanda externa como dos de los factores que la Cepal vaticinaba que serían los principales frenos al ritmo económico durante el período que ya va por febrero.
Despidiendo al 2025, como en el año anterior, el economista y exministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Juan Ariel Jiménez, llamó al Gobierno a ajustar el gasto corriente que consideró desmedido e improductivo, un curso que relacionó con un creciente nivel de endeudamiento interno y externo. En una entrevista concedida meses atrás al suplemento El Dinero sostuvo que el país necesitaba una reactivación de la economía enfocada en la creación de empleos y aumentos salariales que fortalezcan el poder adquisitivo de los dominicanos algo en lo que la presente administración parece limitado a abultar nóminas estatales por encima de lo técnicamente necesario para el funcionamiento del sector público por no superar el clientelismo y las obsolescencias estructurales.
HABLA EL BC
Aunque se admitiera que el crecimiento del Producto Bruto Interno estaba en retroceso en torno a 2.0% y 2.5 y por debajo de su potencial, el Banco Central consideró que el enfoque principal del desenvolvimiento económico dominicano debía seguir siendo mantener la estabilidad de precios y del peso dominicano con una inflación como la del fin de año: 4.95%. Llamó a tomar en cuenta en términos monetarios la “expansión acumulada” de apenas 2.0% a 2.3% de enero a octubre del 2025.
Con tono de celebración, el ente regulador y emisor de la moneda nacional afirmó que a pesar de un entorno internacional desafiante, los fundamentos económicos de República Dominicana siguen siendo fuerte con un alto nivel de reservas internacionales y una inversión extranjera directa robusta. Al tiempo de mantener una tasa de política monetaria que fluctúa leve en 5.25% ha reiterado su compromiso de adoptar medidas oportunas para apoyar la marcha de la economía concediendo prioridad a la estabilidad financiera ante el descenso del crecimiento.
HARVARD POSITIVO
En esta semana, el rotativo Diario Libre se hizo eco con despliegue de nota principal de las proyecciones de un centro de investigación financiera de la universidad de Harvard que colocó a la República Dominicana entre los países con mejores perspectivas de crecimiento económico del mundo partiendo en su apreciación –entre otros aspectos- a que este país caribeño va a registrar un crecimiento promedio anual de 3.82% en su PBI en el decenio comprendido entre los años 2024 y 2034.
“República Dominicana es el único país de América Latina y el Caribe que logra ubicarse entre los 20 primeros lugares del ranking global de crecimiento del PBI per cápita para el mismo período, lo que sugiere un desempeño superior en términos de expansión económica ajustada por población”, refiere la crónica de Diario Libre del pasado miércoles. Una medición de la situación económica dominicana que casi ha coincidido con deplorables afirmaciones de los dos más destacados líderes de oposición en el país que proclamaron que la nación navega en un barco sin rumbo y sugiriendo que el Estado marcha por el borde de un abismo.









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