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  • revistalaprensa55

Yo ya estaré lejos, la segunda novela de Pedro Vergés



DIÓGENES CÉSPEDES

1. La única relación digna de resalto entre Solo cenizas hallarás (bolero), primera novela de Pedro Vergés (Valencia, España: Prometeo, 1980) y Yo ya estaré lejos (Santo Domingo: Alto Velo, 2022), su segunda novela, radica en que los dos títulos son versos de dos boleros, el primero titulado “Cenizas”, del mexicano Manuel -Wello- Rivas Ávila, escrito en 1952 e inmortalizado por Toña la Negra y el segundo, “Bésame mucho”, escrito en 1941 por la también mexicana Consuelo Velázquez e inmortalizado por Lucho Gatica, pero ambas composiciones han sido interpretadas por decenas de cantantes, hembras y varones, unos y otros con relativo éxito, aunque casi siempre relegados al olvido. El funcionamiento de las letras del bolero en cualquier obra de ficción es un generador de formas profundas y una sinécdoque de desastre o fracaso de la vida o un país. “Cenizas” es paradigma del amor muerto, del hombre culpable, de la mujer que no perdona jamás y que siente placer al ver a quien la engañó mendigando su amor. En ambas novelas, el bolero es el leitmotiv del fracaso. En el caso de “Bésame mucho”, interpretada por primera vez por Chela Campos, la pieza fue escrita por mujer y enunciada por mujer, pero al pasar a ser interpretada por Lucho Gatica el destinatario, que era de mujer, cambia a hombre, y al igual que “Cenizas”, sea hombre o mujer el intérprete, es el abandono total de un amor que prefiere la huida ante el fracaso, como lo aconsejaba Napoleón: “Bésame… bésame mucho, /como si fuera esta noche la última vez, /que tengo miedo perderte, perderte después. Quiero tenerte muy cerca/mirarme en tus ojos, verte junto a mí, /piensa que tal vez mañana/ya yo estaré lejos de ti…”

2. A ambos boleros los he catalogado dentro del subgénero de bolero de cabaré o vellonera, es decir, el dedicado a prostitutas y cuyas letras no encajan con el bolero de serenata ni tampoco el que se baila en un mosaico y cuyas letras son una declaración de amor que el galán no se atreve a asumir y que se dedican a señoritas o damas de sociedad cuyo amor se pretende conquistar dentro de los cánones impuestos por los clichés y la retórica del amor pasional de los trovadores y el romanticismo del siglo XIX.

Existe también el subgénero del bolero de letras mixtas o ambiguas, el cual puede estar dedicado a mujeres de cabaré o damitas de sociedad. Pero hay que tener cierta pericia para entresacar las letras dedicadas a la peregrina, viajera o callejera y las dedicadas a la soñadora que está en la galería o en su habitación impenetrable.

3. Pero la semántica de Solo cenizas hallarás y de Yo ya estaré lejos difieren radicalmente. Y únicamente les es común la falta de cronología que en la primera novela citada arranca el 11 de junio y culmina en diciembre de 1962. Y como dato curioso, esa búsqueda del tiempo perdido o vasto fresco de la experiencia vivida por los dominicanos durante la dictadura de Trujillo, simbolizada por las decenas de personajes pequeñoburgueses que nataguean por salir a flote con sus proyectos, se detiene abruptamente antes del 20 de diciembre, día de las elecciones libres ganadas por Juan Bosch.



§ 4.Estos dos boleros, escritos por mexicanos e interpretados por cantantes mexicanos fueron un sonsonete de la cultura radial y de vellonera que discurrió desde 1940 hasta 1961, año este último de la caída de la dictadura y llegó más allá, o sea, que aún hoy esos boleros se escuchan en la radio o la televisión en los programas nostálgicos de fiesta con el recuerdo o las remembranzas de un pasado amoroso feliz o desgraciado. (Torres Tejeda, Luis Ovalles, Colombo y otros melómanos activos en la radio o la televisión). Es la nostalgia de una época que no volverá. El bolero y la obra de ficción recrean en el nostálgico el imaginario de un paraíso del cual solo existen estos discursos bolerísticos y la atmósfera que crearon.

5.Hasta hace poco tiempo, cuando se hablaba de Pedro Vergés como novelista, algún competidor o envidioso (o a veces ignorante), respondía cínicamente con esta frase: «Es que Pedro Vergés solo ha escrita una novela.» Yo sabía que Vergés no era el novelista de una sola novela, porque me había mostrado la saga completa que va con ritmo regresivo desde 1962 hasta 1924-30, tiempo de la historia opuesto al tiempo de la ficción, es decir, hasta el Gobierno de Horacio Vásquez y uno de cuyos títulos, si mal no recuerdo, es otro recurso al bolero: Lágrimas negras, un préstamo a la música popular, esta vez a Miguel Matamoros.

6.Especulo que la entrada de Vergés a la carrera diplomática desde 1996 hasta 2021, le indujo a no publicar en forma de libro físico la continuación de su vasto fresco intrahistórico. Pero eso deberá confirmarlo o desmentirlo él a partir de ahora que han cesado los pruritos o la prudencia diplomática que deben observar los que ocupan cargos de embajadores, sobre todo en países en vías de desarrollo donde la rigidez moral y política es para un escritor de ficción un arma mortal que destruye fácilmente una carrera burocrática.

7.He tenido el privilegio, por decisión de Pedro Vergés, de leer y realizar la corrección de estilo de Yo ya no estaré lejos antes de su publicación en forma de libro y de las 735 páginas que contiene esta primera edición, les aseguro que cuando comiencen su lectura no querrán detenerse, porque el ritmo-sentido de las vivencias de los personajes principales clasemedieros son las mismas experiencias que, con o sin crítica, desde 1958 hasta 1961 vivimos unos en el seno de la dictadura en los barrios capitaleños o del interior y que los de otros, nacidos después del 30 de mayo de 1961, conocen solamente esas vividuras a través de las obras librescas o a través de las entrevistas que se publican en los medios con los testimonios, falsos o verdaderos, de los protagonistas de heroicidades, fingidas o no, de nuestros siglos XX y XXI.

8. Esta vez son pocos los personajes que protagonizan Yo ya estaré lejos, pero el radio de acción de las vivencias de ellos son tan amplias que sobreviven a las tres partes y al epílogo que forman el todo de la novela y arrastran consigo una cantidad tan grande de otros personajes secundarios que esto explica, por sí solo, la extensión de la obra y la aparición de los relatos de vida creados por la imaginación fértil y prodigiosa de Vergés, quien nos revive, como en una película en cámara lenta, la cotidianidad, los conflictos, las contradicciones, las ambiciones y los proyectos fracasados de casi todos los personajes, comenzando por los más encumbrados que simbolizaron el trujillismo derrumbado el 30 de mayo de 1961 y los pequeños y anónimos hijos de los barrios simbolizados por Margot, los Ruiz, Javier y Papo, cuyos recuerdos se remontan a 1944, en la primera parte y por los mismos personajes diminutos, pobres, del común que reaparecen en la segunda y tercera partes de la novela, hasta culminar con el Epílogo que se desarrolla en diciembre de 1961, fronterizo, a un año de distancia de Solo cenizas hallarás, pero que únicamente incluye como personaje nuevo a Melania.

9. Si Solo cenizas hallarás fue el destape y la explosión de todas las pasiones libertarias posdictadura bien o mal entendidos, Yo ya estaré lejos es la interiorización de la represión trujillista por parte de los personajes principales y las decenas de personajes secundarios que las relaciones sociales de los protagonistas de las tres partes y el epílogo de la novela despliegan en su accionar cotidiano. La dictadura nos enseñó, tanto a los personajes de la novela como a los de la vida real, a interiorizar los mecanismos de defensa para no sucumbir ante las amenazas, ganchos, carnadas, frases elípticas o enigmáticas que la base social de apoyo a dictadura exhibía con toda su crudeza, como si estuviera en una campaña permanente de espionaje al mínimo indicio de desafección al régimen trujillista y, según la respuesta del interpelado, te podías ganar una paliza o que te absolvieran de una muerte segura.

10. Ante tales amenazas, los personajes de la vida real, al igual que los de Yo ya estaré lejos, se revistieron de una coraza impenetrable de señas, gestos semióticos, silencios y discursos con frases elípticas o ambiguas que formaron el enorme mecanismo de defensa que permitió que antes del 30 de mayo de 1961 la sociedad dominicana fuera monolíticamente trujillista (la apariencia) y luego de la huida de Ramfis Trujillo el 18 de noviembre de 1961, esa misma sociedad se volcara por calles y plazas de la Capital y del interior vestida del traje del antitrujillismo (el ser). Comparados con la población de 2 millones y pico de habitantes que arrojó el censo de 1960, los antirujillistas verdaderos en el país no llegaban a mil personas, sin contar el contingente que murió en la expedición de junio de 1959 y el resto de los vivos que quedaron en el exilio y regresaron al país después del ajusticiamiento de Trujillo.

Conclusiones

11.De modo que, para concluir esta presentación, el extenso fresco de búsqueda del tiempo perdido al que va a entrar el lector es, desde el 30 de mayo de 1961 hasta hoy, el fracaso de una sociedad, dirigida por una oligarquía que, desde finales del siglo XIX hasta hoy, ha gobernado un Estado autoritario, clientelista y patrimonialista al que se les han subordinado las demás clases sociales, es decir, la fracción burguesa, pequeño burguesa y trabajadora, conformando en la vida real una amplia metáfora y un símbolo del fracaso de todos los proyectos sociales que han visto la luz en esta tierra desde 1844 y que la ficción de Yo ya estaré lejos y de Solo cenizas hallarás no pueden falsificar, razón por la que quienes somos de carne y hueso, habitantes de este paisaje con un merengue al fondo, tendremos que inventar otro proyecto socio-político y económico que so sea el de un Estado clientelista y patrimonialista que cambie la vida, las ideologías, el control del Poder y sus instancias y que instaure una concepción nueva del amor que rompa con los esquemas del amor trovadoresco y del amor burgués impuesto por la hegemonía de esta clase como concepción de un contrato económico bajo el lema de que la familia es lo más importante para la supervivencia del capitalismo y en los países socialistas, muertos o vivos, como una teleología que logrará la igualdad entre hombres y mujeres cuando se produzca la transición de la dictadura del proletariado al comunismo.

12. Tanto los personajes pequeños burgueses (Freddy Nogueras, Yolanda Martínez y otros) de Solo cenizas hallarás como los de Yo ya estaré lejos (Papo Ruiz, p. 676 y Ramiro, el médico, el padre Venancio y otros) únicamente atinan a irse a Nueva York o Puerto Rico ante el fracaso de los proyectos personales y sociales vividos como crisis catastrófica y peligro de muerte. Lo nacidos y criados en la ideología del clientelismo y el patrimonialismo no tienen conciencia nacional, conciencia política ni de clase y huyen hacia la madriguera donde está su enemigo. ¿No sucede lo mismo en la vida real del país, con la cual la ficción novelesca de Vergés no es más que una relación? Casi todo el mundo desea marcharse a los Estados Unidos para realizar el sueño americano que en el país de nacimiento de semejante sueño se trata de un espejismo. El capitalismo de los Estados Unidos ni el de ningún otro país está hecho para cumplir sueños de migrantes, sino el suyo propio, es decir, el del imperialismo en su fase de hegemonía planetaria.

*Palabras de presentación de Yo ya estaré lejos, segunda novela de Pedro Vergés en el Centro Cultural de España la noche del 17 de enero de 2023.

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