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Reportaje: Rabo Duro y las llamadas microempresas de Salcedo, durante los 12 años de Balaguer


En donde hoy está una antena, propiedad de una de las telefónicas nacionales, funcionó durante dos décadas, la chocolatería de Don Moncito Castro.

POR RAFAEL SANTOS

Durante esos duros años en donde esta provincia y todo el país trataba de abrirse paso en base a la creación y al ingenio del hombre trabajador, el sector de Rabo Duro, ubicado en la parte Este de Salcedo, trataba de abrirse paso a través de la micro empresa, siendo uno de sus principales soportes el procesamiento del cacao, el cual se constituyó para los sectores menos pudientes, en la esperanza salvadora.


Esta casa era de madera y en la parte trasera funcionó durante varias décadas y hasta mediados de los años 80s, una fábrica de chocolate y una dulcería que se comercializaban en varias localidades del Cibao.

Fue así como en este populoso sector, además de combativo a favor de las reivindicaciones más sentidas, se instalan cinco fábricas de chocolates, dos procesadoras de quipes, dos heladerías, una fábrica de zapatos y varios talleres de los más famosos para el arreglo de calzado.

También es preciso recordar, que en este barrio se instala una panadería, además de la floreciente agricultura que para esos años se observaba en los terrenos pertenecientes al sector que hoy se conoce como San Lorenzo con sus edificaciones.


Una de las calles principales del barrio Rabo Duro.

Por ejemplo, los cinco propietarios que por separado tenían sus pequeñas fábricas de chocolate conocido como “Chocolate Criollo” que envuelto en papel encerado eran comercializados en los colmados, eran Félix Liriano (Félix el chocolatero), Ramón Castro (Moncito), Miguel León, Sinforoso Mercedes Germán y Sigín Pérez. De este último es bueno señalar que además de su chocolatera tenía un colmado y años más tarde, debido al poco apoyo por parte de las autoridades para buscarle mercado a su producto, decidió cambiar su fábrica en una dulcería que tenía como materia prima la batata.

La chocolatera de Moncito estaba ubicada al final de la calle Restauración, en donde hoy día está la antena de una empresa de las telecomunicaciones; la de Félix Liriano (El chocolatero), en la calle San Francisco #25, la de Miguel De León estaba en la calle Restauración # 66 parte atrás; la de Sinforoso Germán en la calle Pascasio Toribio #51 y la de Sigín, en la Restauración #63 parte atrás.

La panadería en donde además se fabricaban galletas en base a la manteca de los cerdos, era propiedad de Pedro Patiño y estaba ubicada en la calle Dr. Román Brache esquina San Francisco.


Don Patricio Ortega, notable empresario, propietario de la muy recordada en Salcedo, Panadería La Teresita

Esta panadería tenía un horno fabricado con tierra amarilla y junto a la de Patricio Ortega, ubicada en el la calle 16 de Mayo # 19, hoy Guido Cabral # 16, en el barrio La Amargura, y la de Juan Pablo Hernández (Don Sijo) que estaba en la calle Telésforo Cabral #26, en esos años se constituyeron para la zona del Cibao Central y parte de las ciudades que están enclavadas en la costa norte del país, en potenciales dinamizadores de la empleomanía para los sectores adyacentes, sobre todo la de Don Patricio Ortega, mejor conocida como “La Teresita”, la cual contaba con unidades vehiculares propias para la distribución de sus productos.

Las dos fábricas procesadoras de quipes eran propiedad de Miguel Camilo y de la señora María Catalina García, mejor conocida como “Katín”.

Además, en Rabo Duro habían dos fábricas de helados, la primera propiedad de Fidel Ramos que estaba ubicada en la calle Dr. Román Brache esquina Florencio Amaro, en donde se hacían helados tipo barquillas y la otra propiedad de Porfirio Santana (Fillo) ubicada en la calle Pascasio Toribio esquina San Francisco.

En el barrio denominado El Hoyo, había una factoría en donde se procesaba café, cacao y se limpiaba arroz para su exportación, la cual era propiedad del libanés Don Elías Mattar y la cual a la muerte de este quedó en mano de su hijo Luís Mattar Mattar.

La fábrica de zapatos más popular y de mejor acceso para los sectores menos pudientes, era la que estaba en el barrio Rabo Duro, propiedad del señor Papito Rodríguez, la misma funcionaba en la calle Dr. Román Brache (al final del barrio), en donde ensamblaban los calzados que más luego eran comercializados en los llamados sectores populares, mientras que los talleres más famosos para la época eran regenteados por el señor José Ramón Almánzar mejor conocido como “José Batepolo” y otra que funcionaba en El Hoyo que operaba Ramón Hernández, mejor conocido como “Moneo”.

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