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Los océanos evidencias científica en La Biblia



Rafael Baldayac

Tanto arqueólogos como geólogos han usado muchas veces a la Biblia como un documento histórico confiable que, muchas veces, les ha guiado al descubrimiento y confirmación de culturas antiguas descritas con cientos de años de anticipación en las Sagradas Escrituras.

Uno de estos científicos, hace unos días, descubrió las inmensas fuentes de agua descritos en la Biblia. Estos habían luchado por años tratando de entender el origen de los océanos de la Tierra y del agua en el planeta.

Hasta hace poco, la teoría científica que prevalecía era la de los cometas helados, que golpearon la Tierra mientras estaba en formación. Un reciente descubrimiento de un diamante en Brasil, dio nuevas pistas.

Graham Pearson, autor principal del estudio y un geoquímico de la Universidad de Alberta en Canadá, descubrió que dentro del diamante habían restos de un mineral raro llamado ringwoodita donde se halló 1,5 por ciento de agua, no contenida como líquido, sino como hidróxido de iones (moléculas de oxígeno e hidrógeno unidos).

Esto sugiere que podría haber una gran masa de agua en la zona de transición del manto, incluso igual a la de los océanos de la tierra, ubicada entre 410 a 660 kilómetros bajo tierra.

El tema viene a colación a propósito de que este jueves 8 de junio se celebra el Día Mundial de los Océanos, una fecha establecida por la ONU con el objetivo de reconocer la importancia que tienen los océanos en el planeta.

Los océanos son el principal pulmón del planeta, ya que son los responsables de generar gran parte del oxígeno. Además, el océano alberga la mayor parte de la biodiversidad de la Tierra.

El descubrimiento de las inmensas fuentes de agua descritos en la Biblia fue confirmado por Brandon Schmandt, sismólogo de la Universidad de Nuevo México, quien se dispuso a probar la teoría. Ç

Schamandt, utilizando el Earthscope USArray, una red de sismógrafos portátiles en todo Estados Unidos, encontró que las ondas se desaceleró al llegar a la capa de ringwoodita, indicando que estaban pasando a través de agua, confirmando que la zona de transición es un enorme depósito de agua.

"El agua de la superficie que tenemos vino de la desgasificación de la roca fundida. Viene de los ingredientes originales de roca de la Tierra", dijo Schmandt Live Science.

Esta teoría prueba que la verdadera fuente de agua de la Tierra es del subsuelo profundo, sorprendentemente similar al relato bíblico de Génesis 1:6-9

En el segundo día de la creación dijo Dios: “Júntense en un lugar las aguas que están debajo de los cielos, y que aparezca lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco tierra, y al conjunto de las aguas llamó mares. Y vio Dios que era bueno”.

Ya anteriormente Robert Ballard, un oceanógrafo (arqueólogo submarino) junto a su equipo de investigadores, descubrieron evidencias del Gran Diluvio descrito en la Biblia, señalando que está basado en hechos reales.

Según ABC News, el científico hace 12.000 años atrás el mundo estaba cubierto por hielo y que el Mar Negro era originalmente un lago de agua dulce rodeado de cultivos.

Ballard, estudió la teoría propuesta por dos científicos de la Universidad de Columbia, basándose en evidencia arqueológica y antropológica, afirmando que cerca de 4.2 metros cúbicos de agua cayeron cada día durante 300 días.

El ciclo hidrológico es otra evidencia científica de la creación Dios en La Biblia. El agua llega a la Tierra a través de la lluvia, corre por las montañas hacia los ríos, regresa a los océanos y se evaporiza, para volver a caer como lluvia.

Este concepto tan simple, no fue claramente reconocido por la ciencia hasta el año de 1740, por Perrault y Mariotte. La Biblia identificaba este proceso con miles de años de anticipación (Job 36:27-28; Eclesiastés 1:7).

Otro científico, Mathew Fontaine Maury, razonó que "las sendas de las aguas", mencionadas en el libro de Isaías 43:16, tenían que ser correctas científicamente. Como resultado, gastó la mayor parte de su vida investigando y mapeando las corrientes de los océanos usadas por los marineros.

Esto contribuyó a la disminución de accidentes en el mar ya la eficacia de la navegación. Sus descubrimientos fueron publicados en 1855, por lo cual se le llamó "El Padre de la Oceanografía".

En el Salmo 8:8, 2,800 años antes de estos descubrimientos, también se menciona "los senderos del mar".

Una forma de graficar la grandeza de Dios, se muestra en el libro de Isaías donde dice que toda el agua de todos los océanos cabe en el hueco de su mano y que Él puede tomar la medida del Universo con su palmo y por si todo esto fuera poco, conoce por nombre cada una de las estrellas de todas y cada una de las galaxias. Isaías 40:26.

La Biblia, aunque no es un libro de ciencia, contiene como hemos podido ver información exacta desde el punto de vista científico.

Esto confirma que las enseñanzas bíblicas concuerdan con los descubrimientos científicos y que difieren mucho de las ideas que tenían los llamados “sabios” e intelectuales de la época en que se escribió la Sagradas Escrituras.

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