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Joven dominicana habla sobre la depresión en su libro "¿Cómo suicidarse y no morir en el intento?"

  • revistalaprensa55
  • 18 abr
  • 8 Min. de lectura

"Eventualmente, de tanto preguntar, terminé contando lo que había sucedido. Lo que hay que comprender es que sin importar si tú te bebes dos copas o tres botellas, nadie debe tocarte",expresó.

Diana Terzic

A sus apenas 20 años, la joven dominicana Sarah Liz Bobadilla publicó su primera obra literaria titulada "¿Cómo suicidarse y no morir en el intento?", un testimonio crudo en el cual la autora comparte su viaje desde el trauma más profundo hasta la sanación, luego de padecer depresión y sobrevivir a cuatro intentos de suicidio.

Hoy, a través de las páginas de su obra de desarrollo personal, ha logrado que personas que atraviesan crisis de salud mental se sientan identificadas y acompañadas, transformando su dolor en una herramienta de ayuda.

Durante una entrevista para Listín Diario, Bobadilla describió lo que significó abrir su corazón al mundo: "Terminé contando mi historia un millón de veces y terminé siendo juzgada un millón de veces", y respondió a las siguientes preguntas:

DT: ¿Cómo fue madurar tan rápido a raíz de tus vivencias?

SB: Fue un proceso difícil, sobre todo porque lo que más te hace crecer es ver a las personas que te aman sufrir y saber que sufren por ti. No diría que lo veas como que sufren por tu culpa, sino que sufren porque ven que estás pasando algo difícil y les duele. Es un proceso muy complejo, ya que de la noche a la mañana tu vida cambia y la de las personas a tu alrededor también.

DT: ¿Eras consciente del impacto que causaría un título tan directo?

SB: Al principio fue más un juego de palabras. No pensé que llegaría a causar tanto impacto como el que causó. Sí sabía que iba a suceder un poco de conmoción. Sin embargo, cuando me vi de frente con la realidad, vi que era mucho más fuerte de lo que yo esperaba el impacto que tenía en las personas.

DT: ¿Cómo convertiste tus traumas en una obra creativa?

SB: Terapia. Muchas veces yo iba a terapia y lo que a mí me recomendaban era que escribiera lo que yo pensaba. Y un día me di cuenta de que mi manera de transmitir las cosas podía ayudar a alguien más.

Me di cuenta de que las situaciones por las que había pasado podía identificarlas, identificar qué fue lo que me hizo daño y qué sentía al respecto. También pude dejar en libertad el rencor que tenía hacia ciertas personas, hacia ciertos momentos de mi vida al poner en palabras lo que sentía.

DT: ¿Qué significó despojarte del disfraz de "estar bien" frente a tus lectores?

SB: Creo que la parte más dura es saber que las personas cercanas a ti también van a leer esas experiencias y van a saber que mientras tú actuabas como que estabas bien, realmente estabas muy mal. Despojarme de ese disfraz fue cambiar totalmente quién yo soy, en lo que yo creía, en lo que yo pensaba que podía llegar a ser capaz. Despojarme de ese disfraz fue dejar una etapa atrás.

DT: ¿Cuál fue el capítulo que más te costó escribir?

SB: Creo que el disfraz de la niña fuerte, porque los otros capítulos no era la primera vez que los había contado. Yo desde el primer momento en que me pusieron una mano encima, lo dije, nunca me quedé callada.

Yo siempre fui y me paré de frente ante lo que había pasado y lo dije con honestidad, sin vergüenza, porque entendía que yo no había hecho nada malo y que quien lo había hecho era quien debía sentirse avergonzado. Sin embargo, en el disfraz de la niña fuerte, dejo ver una parte de mí que no le había contado a nadie, dejo ver que fui vulnerable y que intenté ser fuerte.

DT: ¿Cuántas veces sufriste abuso?

SB: Tres. Y yo las tres veces dije lo que había sucedido, solamente que en la tercera, durante un tiempo me quedé callada, pero hubo un momento en que yo estaba tan mal, no salía, no hablaba con las personas, lloraba todo el tiempo y eventualmente en mi casa se dieron cuenta de que algo me había sucedido.

Yo al principio no lo quise contar porque en esa situación me encontraba alcoholizada y me sentía un poco culpable. Pero eventualmente, de tanto preguntar, pues terminé contando lo que había sucedido. Lo que hay que comprender es que sin importar si tú te bebes dos copas o tres botellas, nadie debe tocarte.

DT: ¿Cómo reaccionó tu familia al enterarse?

SB: Mi mamá en todas las situaciones me ha apoyado, mi papá también, pero ella es la que siempre ha estado ahí, que ha vivido más de cerca lo que ha pasado conmigo. Mis hermanas me apoyaron, cortaron cualquier relación con esa persona. Y mi familia de parte de padre, pues yo sé que hay una parte que tiene una espinita hacia mí. Entonces, cada uno lo tomó de forma diferente. Yo sé que hay personas que aún no me creen o que simplemente no quieren enfrentar la realidad.

DT: ¿Cómo fue reconstruir tu historia luego de las lagunas que te dejó el electroshock?

SB: Todavía sigue siendo muy difícil. El electroshock es algo un poco complejo de hablar porque hay muchas opiniones al respecto. En lo personal considero que tu sanación no debería tener en consecuencia la pérdida de momentos. Del electroshock, se puede decir que todavía no me he recuperado del todo.

Me lo dieron en dos ocasiones diferentes, ya que recaí, y en cada una fue muy difícil, perdí mucho peso, no era yo misma, estaba más decaída.

Momentos, por ejemplo, con mi pareja al inicio de nuestra relación que yo valoro mucho, no los tengo. Momentos con personas, lugares y situaciones que realmente atesoro mucho fueron completamente borrados para yo reconstruirme luego del electrochoque.

No diría que estoy completamente reconstruida, siento que es algo de lo que uno no se recupera completamente porque borra parte de tu vida.

Creo que vivimos en una sociedad muy avanzada, que hay muchos tipos de tratamiento, y que antes de intentar con el electrochoque yo hubiera preferido intentar otros tipos de terapia, escuchar más opiniones, pero entiendo que en la situación en la que yo estaba era lo que la mayoría de psiquiatras recomendaban, lo que decían que ayudaba, y pues fue una decisión desesperada.

DT: ¿Cómo es tu relación con tu madre hoy en día?

SB: Es muy fuerte. Yo a veces le digo que es mi esposa, porque ella y yo estamos juntas todo el tiempo, hacemos todo juntas. Ella es mi todo. Directamente no me ha comentado si se siente responsable, pero son cosas que uno siente y sabe.

Ella ha sufrido, yo digo que incluso más que yo, porque pasar por esta situación es difícil, pero ver a alguien que tú amas, y más a un hijo pasando por eso, me imagino que tiene que ser mucho más. Ella no me lo ha comentado directamente, pero sí la he visto sufriendo, la he visto llorando y sé por qué es.

DT: ¿Siempre te gustó escribir?

SB: Sí, desde pequeña me gustó escribir, pero realmente era un poco vaga. Yo iba mucho a terapia y la psicóloga me decía: "¿Y dónde está lo que tú escribiste?". Y yo le decía: "Bueno, en mi mente, lo tengo en mis pensamientos".

DT: ¿Qué significa escribir para ti hoy en día?

SB: Me he dado cuenta de que me gustaba más de lo que yo esperaba, no solamente contar mi historia, sino contar las historias de las personas que sufren en general.

En el camino he encontrado personas que han pasado por cosas muchísimo más difíciles que por las que yo pasé, no es por catalogar el dolor de cada quien, pero cada quien sabe. Y me he dado a la tarea de escribir sus historias para que otros puedan ver por lo que pasaron y cómo lo superaron, porque quizás pueda ayudar a alguien más.

DT: ¿Qué reacciones has recibido de los lectores?

SB: Muchas personas me dijeron comentarios positivos en general, que era un best seller, qué buen libro, qué manera de contar mi historia. Realmente todo lo que obtuve de quienes leyeron el libro fueron comentarios positivos. De quienes no lo leyeron fue lo contrario.

Sarah Liz Bobadilla autora de "¿Cómo suicidarse y no morir en el intento?"

Sarah Liz Bobadilla autora de "¿Cómo suicidarse y no morir en el intento?"Raúl Asencio/LD

DT: ¿Cómo lograste reconstruir tu fe?

SB: Yo andaba viendo videos y me salió una frase que decía: "Me habló Dios, tal vez sí y yo no lo entendí". Y yo hice como click y conecté con la penúltima vez que intenté suicidarme.

Yo estaba frente al mar, estaba a punto de tirarme, y un señor se me acercó y me preguntó: "¿Estás bien?". Y yo le dije que no, que no estaba bien. Él se sentó conmigo y lo primero que me preguntó fue: "¿Tú crees en Dios?". Yo le dije que no creía en Dios, y él me dijo que él sí creía y me dio sus razones. Desde ese momento yo lo tomé como una señal.

DT: ¿Cómo deberían abordar los medios y la sociedad la salud mental?

SB: Creo que en cuanto a los medios de comunicación vivimos en un país que sufre mucho en temas de salud mental y que es algo a lo que no se le está dando importancia. Yo digo que la salud mental es un problema que solamente las personas con un nivel adquisitivo pueden tratar, porque estamos muy deficientes en cuanto a eso.

No tenemos un acompañamiento, no tenemos una institución, no tenemos personas que hablen de esto o personas que cuenten su historia, y al que no tiene el dinero se le llama loco, y al que tiene el dinero se le llama desequilibrado mental.

Entonces, vemos cómo los medios de comunicación se centran en chismes cuando tenemos temas verdaderamente importantes para hablar. Hacemos famosos y reconocidos a personas que no pueden ni articular una palabra, personas que se paran frente a una cámara a decir lo primero que se les pasa por la mente y que a su vez influyen en la sociedad dominicana.

Los medios de comunicación influyen, eso es lo que hay que entender, y tu voz tiene poder. Tú puedes utilizarla para ayudar positivamente a la sociedad o para convertirla en lo que se está convirtiendo, que es un desastre.

DT: A día de hoy, ¿cómo te sientes?

SB: Realmente me siento bien, me siento satisfecha con lo que he logrado hasta ahora. Nunca pensé que llegaría hasta aquí ni pensé que las situaciones por las que pasé podrían ayudar a alguien más, así que me siento satisfecha y me siento orgullosa de mí misma.

DT: ¿Cuál dirías que es el primer paso para buscar ayuda?

SB: Hablar y ser honesto, decir cómo te sientes y aceptar que está bien no estar bien, que está bien sentirte triste, que está bien sentirte decaído, que no te tienes que sentir culpable por eso y que tus emociones, así sean por la cosa más tonta, valen. Vale que tú te sientas así.

Sinopsis

"¿Cómo suicidarse y no morir en el intento?" es un relato profundamente humano y valiente donde Sarah Liz Bobadilla explora los traumas que la llevaron a padecer depresión. A través de una franca introspección, la autora transforma el dolor (metaforizado en el mar, escenario de su primera crisis) en un camino hacia la sanación.

Más que un testimonio de supervivencia, la obra demuestra que reconstruirse es un gran acto de amor propio y que, tras la oscuridad, siempre hay esperanza para quienes alguna vez se sintieron rotos.

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