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  • revistalaprensa55

Errática decisión en junio: una fecha memorable

Teófilo Quico Tabar





Hace años, producto de la juventud, ofrecí unas declaraciones críticas con relación a unas expresiones de un diplomático extranjero, en una fecha de gran significación para los dominicanos. Especialmente, porque en esa fecha se había producido una intervención militar. Cosa que cualquier ciudadano debe tener presente si está en otro país, mucho más si ocupa una posición que tiene que ver con las relaciones diplomáticas y comerciales.

Eso mismo, producto de la edad, se me ocurrió pensar con la decisión errática o inoportuna de la Junta Central Electoral con el reconocimiento de un movimiento o partido político, precisamente en junio. Ya que, de cualquier forma que se analice, la gente y los medios lo ligan con un pasado ominoso como el de Trujillo.

Y precisamente en junio, aunque en fechas diferentes, se produjeron dos grandes acontecimientos históricos contra ese oprobioso régimen, que contribuyeron a aumentar los deseos de libertad de nuestra patria y a acelerar la caída de la tiranía trujillista. El desembarco en junio de 1949 en la bahía de Luperón, y 10 años después, el de Constanza, Maimón y Estero Hondo en junio de 1959.

Esas dos fechas convierten a junio en un mes especial para la nación dominicana. Sobre todo, para los amantes de la paz, la libertad y la equidad. Un mes en el que, sin importar las tendencias políticas o partidarias, debemos, no solamente recordar a los héroes que vinieron a combatir la tiranía más férrea de América, sino a ofrendar sus vidas en aras de la libertad.

Jóvenes brillantes y excelentes profesionales que se encontraban en el exilio producto de la dictadura o residiendo en el exterior, y que, por amor a la patria decidieron integrarse a esas dos gestas heroicas. Fueron muchos los que vinieron en las dos expediciones. La mayoría murió. Pero su recuerdo permanecerá para siempre. Héroes y Patriotas. Mencionarlos a todos en este espacio se me hace prácticamente imposible, pero los años me enseñaron que es preferible así para no omitir algunos.

Sin necesidad de entrar en análisis de tipo legales o constitucionales, lo que representan esas dos manifestación de heroísmo, ambas en el mes de junio, no debieron ser ignoradas por nadie. Mucho menos por un organismo de tanta importancia para el desarrollo democrático del país como es la Junta Central Electoral. Ni tampoco por los demás partidos políticos.

No tengo que repetir que creo en la democracia y en la participación. Que todo el mundo tiene derecho a expresar sus ideas dentro de los límites que la ley y la prudencia determinan. Pero también los que me conocen saben, que llevo años predicando que todavía se mantienen ciertos rasgos trujillistas en muchas acciones, incluso cotidianas.

En sectores de poder político, económico y populares.

En tal sentido entiendo que crear una especie de símbolo que guarde relación, no solo con esa pesadilla del pasado, sino con actitudes, fue un error. Ya el palo está dado, pero aun así, vale la pena reiterar que hay fechas, como la de junio, en las que se debe tener un poco más de tacto, o por menos memoria histórica.

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